viernes, 28 de marzo de 2014

"Cronología (del griego χρονο chronos, ‘tiempo’ y λογία logos, ‘estudio’) es la ciencia determinada cuya finalidad es determinar el orden temporal de los acontecimientos históricos; forma parte de la disciplina de la Historia.”

“No hay suceso en la historia que no surja de otros que le hayan precedido y que no llegue ser origen de otros más o menos importantes.”

Orden Cronológico.

ayer pensaba en hoy, pero no estaba preparado para saber si lo que pretendía hacer sería lo correcto. Entonces traté de programarme y una a una enumerar las situaciones para memorizarlas y evitar desvaríos. Cuadré precisamente el momento en que despertaría con el acto de levantarme y entrar al baño, el de secar mi cara con el de poner la cantidad justa de pasta de diente en el cepillo, el de guardar mi billetera en el bolsillo trasero del pantalón con el de dejar la ropa sucia en el lugar que corresponde, bajar la escalera y evitar que mis zapatos sin anudar produjeran una caída con consecuencias graves.

            Hoy pienso en ayer. Reconozco que hice cosas malas y que nadie me castigo por eso. Solo por ejemplo, deje de llamar a esa persona que justamente esperaba que la llamasen, quizás no yo, pero alguien como yo. Tampoco le dije a la mujer que espera el metro a la misma hora que yo que tiene unos ojos preciosos. Y eso que aquellos ojos me enloquecen. Tampoco fui amable con el tipo de la oficina cuando solamente quería hacer su trabajo y yo estaba pensando en otra cosa.

            Ahora, me resulta raro saber que existe un “entremedio” de ayer y hoy. Pero es como el momento más terrible de la borrachera, ese que se esconde entre el arrepentimiento y el orgullo.

            Hoy fue casi exactamente como ayer. Sin embargo nadie me previno que las cosas de ayer no tendrían remedio hoy, y que el perro que cuenta velozmente las vueltas de las ruedas de los autos que pasan velozmente por la esquina de mi casa, estaría a la misma hora pero muerto a un costado de la calle. Nadie previno al perro que las personas como yo no entienden que las cosas no tienen un orden cronológico.
Hace un par de horas (en la mañana) deje sonar el despertador 10 minutos justos para atrasar todas las tareas del despertar, y estuve 10 minutos despierto en la cama pensando una excusa para no ir a trabajar. Durante exactos 30 segundos seque mi cara con una toalla rota mientras apretaba el tubo del desodorante en crema sobre el cepillo de dientes. 15 minutos después volvía corriendo a buscar la billetera con mis documentos guardada en el bolsillo trasero del pantalón sucio que seguramente estaría bajo la cama.

Cuando salí de la casa pensé en ella y saque el teléfono del bolsillo para llamarla. En los escasos segundos que uno demora en caer al suelo estuve de acuerdo en cargar el teléfono con minutos para realizar llamadas y nunca más olvidar atar los cordones de mis zapatos.

1 comentario:

  1. No podemos darles marcha atrás a las agujas del reloj, y a veces unos instantes perdidos en tonterías insignificantes, hasta podrían cambiar nuestro destino. Bueno, ésta es una conclusión de mi cosecha a raíz de haber leído tu relato, pero es que resulta tan sugerente...Y está muy bien escrito, sí señor.

    Besos y feliz finde, y cuidadito con el tiempo que perdermos en atarnos los zapatos...

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